Ni Uber, ni los taxistas

El paro de taxistas convocado para el día de hoy es un nuevo capítulo en la discusión entre los taxistas y conductores de Uber en donde el usuario es el principal afectado. Un caos de movilidad, sumado a la arbitrariedad de algunos taxistas al exigir que los pasajeros de los taxis que no desearon sumarse al paro deben abandonar el vehículo, deja ver unas ínfulas de autoridad por algunos miembros de este gremio. Pero repartir culpas a dedo también es un grave error y aquí te explicamos por qué:

  1. No es Uber, es la crisis de confianza que sufre desde hace años el gremio de taxistas. 1.471 fueron las quejas registradas en el 2015 por el mal servicio prestado por los taxistas, según un artículo publicado por Revista Semana*.
  2. No es Uber, es la crisis de reputación frente al usuario que tienen los taxistas, afianzada por los paros, bloqueos, planes “tortuga” y demás instrumentos utilizados para exigir que sus demandas sean escuchadas, a costa de la movilidad de los usuarios.
  3. No es Uber, es la falta de una promesa de valor clara del servicio de taxi. Francisco Coello, profesor de Sociología y Metodología de la Universidad Católica Andrés Bello, considera que el oficio del taxista se destaca en la sociedad no solo por sus  funciones de transporte, sino también porque son aliados importantes en la atención del usuario, local o extranjero, que potencia el turismo. Algo que claramente no se tiene como ADN en la mayoría de quienes prestan este servicio en Colombia.
  4. No es Uber, es la falta de protección al que se ve expuesto un taxista en Bogotá.  Al escribir “taxistas asesinados en Bogotá 2016” en Google, 49.600 resultados- la mayoría noticias sobre este crimen- dejan entrever el riesgo al que se enfrentan.
  5. No es Uber, es la presentación personal y del vehículo de algunos taxistas. No, no es un capricho ni un tema subjetivo, pues la experiencia que un usuario recibe de cualquier servicio que adquiere o solicita es vital para volver a consumir dicho servicio, calificarlo de manera positiva o negativa y, más importante, recomendarlo a otros.
  6. No es Uber ni su plataforma tecnológica. Las diversas aplicaciones para solicitar un taxi a través de un celular inteligente cuentan con las mismas características que Uber: pagos con tarjeta de crédito, localización de las direcciones, ficha técnica, calificación).
  7. No es Uber, no son los taxistas; son los afiliadores de taxis que reciben entre 30.000 y 80.000 pesos mensuales por la afiliación. Un negocio redondo cuya obligación para los afiliadores es la de expedir el tarjetón regularmente.
  8. No es Uber que acapara a todo el mercado. Los taxis proporcionan viajes a personas que no cuentan (o no les gustan) con teléfonos inteligentes o simplemente prefieren un servicio que ya conocen, aún con las falencias que presenta.
  9. No son todos los taxistas. Son la falta de complementos para prestar un mejor servicio como GPS obligatorio, contacto directo con la Policía, intercomunicadores con el cliente, entre otros, que mejoran la percepción de seguridad tanto del pasajero como del taxista.
  10. No es Uber, no son los taxis; son algunos pasajeros quienes hacen más difícil el trabajo tanto del taxista como del conductor de Uber al pensar que el hecho de recibir un servicio es equivalente a comportarse de cualquier manera, olvidando que quienes están detrás del volante también son personas.
* http://www.semana.com/nacion/articulo/bogota-secretaria-de-movilidad-recibio-1471-quejas-contra-taxistas/453922-3

 

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